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16-12-2015 |
Ternera Teriyaki
Pedro se había
pasado toda la semana rondando a Laura, una chica nueva del departamento de postventas
que tenía locos a todos los “tíos” de la compañía. Era conocida por “ La dama
de Shangai”, debido a su afición por la comida oriental. Todos los días en que
se quedaba a comer en la oficina no fallaba “ Tele Sushi” y té verde con miel.
Pedro planeaba invitarla a una cenita íntima en un japonés recién
inaugurado, luego unas copitas en
un pub de moda, la última en
casita, y .... bueno el no estaba nada mal. Ante la propuesta de ir al ”Mikado
lounge”, Laura no pudo resistirse. Por fin llegó el día. Una chica menudita con
sonrisa programada les acomodó en una mesa para dos. Había en total una docena
de mesas, de las cuales ocho ya estaban ocupadas. Seguidamente, les entregó
sendos abanicos de color negro. Pedro se apresuró a decir:
-
Gracias, yo no tengo calor
-
No, señor, no calor, abrir abanico, abanico ser carta
para ver comida.
-
Que torpe, sí claro je je...
-
Puedo recomendarle la ternera Teriyakí especialidad del
chef
-
Ternera, no, va a ser demasiada carne esta noche je..
je..
A lo que Laura
replicó
-
¿Que quieres decir? Me parece que tienes una gracia un
poco patosa
-
No mujer, es una tontería, pide tú que tienes mas
costumbre
-
Pues tráiganos un menú degustación, así lo probamos
todo
-
Está bien señores, muchas gracias.
Pedro se quedó
un poco desconcertado, pensando que había hecho el ridículo. Bajo la vista y
bebió un poco de agua. De pronto su cara, experimentó una profunda
transformación de sorpresa y angustia. Laura le preguntó asustada.
-
¿Qué pasa?
-
Habla bajo, pasa que han entrado dos tíos con la cara
tapada con una media, que veo una pis... pis... pistola y el otro lleva un
cuchillo de monte. ¡No te muevas!.... ni te des la vuelta. Coño... coño... mierda.
De pronto una
voz se alzó y gritó:
-
Estén tranquilos, si colaboran no pasará nada, solo
queremos los objetos de valor que puedan llevar encima. Si no hacen ninguna
tontería nadie saldrá perjudicado. Ahora vayan bajando por la escalera a los
aseos y quédense desnudos.
Los gritos
empezaron a sucederse.
¡Hay mi cadena
de oro!, la que fue de mi madre, a mi no me la quitan, yo me la trago, yo me la
trago..
-
Pero que dices, ¡chalada! Te quieres ahogar
-
Yo no me quito la ropa, sinvergüenzas
-
¡Pilar, guárdate el anillo ahí!
-
Ahí ¿Dónde?
-
¡Dentro del coño! Joder...
-
¡Que basto eres! Ni en público te moderas, eres un
asqueroso!
-
Dios mío que noche, a mí me da un ataque, ¡Que mala me
estoy poniendo! Hay que mala, no puedo respirar.
-
Manolo, Manolo... me he hecho pis, que vergüenza con lo
limpia que soy yo.
-
En la cisterna, quita la tapa y vamos ha echar los
billetes dentro.
Los atracadores
bajaron con una bolsa de plástico,
y pidieron a todos que echaran dentro los bolsos y carteras. Y que se metieran
todos en los dos servicios y no salieran hasta pasados diez minutos.
-
Pero si no cabemos, es imposible
-
¡Ayyyy! Que calor, no se puede respirar, creo que voy a
vomitar
-
Ni se le ocurra vomitar
-
Es la última vez que vengo a un sitio pequeño a comer,
cuando quieras cenar fuera de casa al “MacDonals”
Pasados diez
minutos, fueron saliendo del local. Pedro le dijo a Marta si quería ir a su
casa aunque fuera a tomar una tila. Marta le dijo a Pedro que en una larga
temporada no saldría a cenar fuera de casa. Un buen video, “Telepizza” y cualquier
cosa.
Javier Bueno Jiménez
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