"DE SEIS A OCHO" (Cuaderno Literario de La Tertulia Literaria de Guardamar)

miércoles, 9 de septiembre de 2015

"LA CIGÜEÑA" CUBANA", RELATO DE BIANCA APARICIO VINSONNEAU DE LA TERTULIA LITERARIA DE GUARDAMAR, PUBLICADO POR EL PERIÓDICO GUARDAMAR DIGITAL EL (09-09-2015)

Publicado el 09-09-2015

 LA CIGÜEÑA CUBANA                                                     Bianca Aparicio Vinsonneau
           
Sandra se palpó el vientre con preocupación. Acababa de salir de la consulta del ginecólogo, pero aún le llevaría un tiempo asumir que en su interior estaba creciendo una nueva vida.
—Señorita, está usted embarazada —había anunciado el doctor. Así, sin preámbulos ni preparación psicológica. A bocajarro.
Ante su mutismo, él pretendió animarla con una sonrisa. Sin darse cuenta de que hay cosas en las que es mejor no insistir.
—Por lo que parece… de seis semanas.
Sandra tuvo que esforzarse por no contestar con un gruñido. Desde luego, había gente que no sabía cuándo era mejor callarse. Con un nudo en la garganta, dirigió sus pasos hacia su casa y esperó que Andrés no hubiera regresado aún del trabajo.
            No tuvo suerte. Últimamente parecía que nunca la tenía.
            —Qué bien que ya has llegado, cariño. Estaba deseando verte —exclamó él—. ¡Tengo buenas noticias! ¡Me moría de ganas de poder contarte!
            Sandra moduló su voz para que pareciera alegre, y le respondió que ella también tenía algo que contarle:
            —¿Quién primero? —preguntó Andrés, exultante.
—Tú, mi amor, empieza tú —le dijo ella.
—¿Recuerdas la reunión con el director que tanto me preocupaba? —Andrés ardía de impaciencia, y se le amontonaban las palabras en la boca.
Ella asintió, mientras se recostaba en el sillón y pensaba que empezaba a tener nauseas. ¿Acaso podía ya estar sintiendo los primeros síntomas?
—Bueno, pues la han adelantado a hoy. ¡Casi me da un infarto cuando me enteré! Pues resulta que al entrar en su despacho, me encontré con que estaba acompañado del delegado provincial. ¡No me he caí de culo por el susto de milagro! Me sudaban las manos y estaba al borde de un ataque… entonces ¿a qué no adivinas lo que me han dicho?
Sandra, disimulando con maestría, reprimió una arcada y le aseguró que no tenía la menor idea.
—¡Me han ofrecido el puesto de coordinador de ventas! —Andrés culminó su explicación con un gesto triunfal, alzando el puño. Se le veía exultante—. ¡A mí! ¡Y yo que creía que me iban a despedir!
Sandra le sonrió y le felicitó por su ascenso. Le aseguró que era merecido, pues llevaba años esforzándose y trabajando sin descanso. Aceptó sus besos de felicidad, pero lo retuvo cuando Andrés propuso continuar la celebración en la cama. No era el momento.
—¡Ay, cariño! Es cierto, tú también traías noticias. Pensarás que soy un desconsiderado. Perdona, es la emoción de todo esto que me tiene trastornado. ¡Cuenta, cuenta!
Ella se giró para tenerlo de frente y poder verle bien el rostro. Durante un instante estuvo tentada de posponer aquella delicada revelación que cambiaría sus vidas sin remedio. Pero, ¿qué otra opción tenía?
—Andrés, estoy embarazada. —Fue directa, demasiado, pensó. Pero ya estaba hecho.
—¿Es eso cierto? —Se puso de pie de un salto y la abrazó con fuerza mientras gritaba—: Dios mío, ¡hoy es el mejor día de mi vida! ¡Me acabas de hacer el hombre más feliz del mundo!
Sandra sonrió. Al ver la alegría de su marido se le pasó un poco su mal humor. Al fin y al cabo, tampoco era tan malo. Saldrían a delante.
—¿Y de cuánto estás, mi amor? —Andrés seguía en las nubes y gesticulaba con exageración para acariciarle una barriga que no existía.
—De dos meses y medio —mintió.
Prefirió no decir la verdad. No quería que su marido sacara cuentas y se percatara de la extraordinaria coincidencia entre su embarazo y el viaje a Cuba que hizo con sus amigas. Ya pensaría en cómo solucionar el hecho de que el bebé fuera negro.




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